

Andaba con ella, camine rápido para que no se mojara, me daba miedo que el agua entrará en su cuerpo de madera, pero al fin la lluvia me había alcanzado, le dije has silencio ella no lo puede saber, pues tengo varias y de diferentes tipos, sobre todo, no debe saber que solo ella es mi favorita, pues el miedo a la verdad me invadía en ese momento.
Sin duda apesar de que las vio a todas, no podía sentirse celosa, sabía que la única forma curveada que me gustaba era la de sus labios y que ella era feliz viéndome tocar mi guitarra, pero el piano siempre fue su consentido, más tarde se me cayó el temor y confie, nada mejor que estar asi, en la piscina del amor.
Guitarra, ahora debía sacarle de todas las melodías interpretadas para su alma, pues ya no le pertenecen, o tal vez si?, en el fondo siempre le pertenecerán algunas porque son eternas y algún día se acordará de oírlas, le curarán el alma suavemente, también la llenarán del primer amor, su cuerpo en forma de guitarra ya puede estar feliz bajo la lluvia, una lluvia de hermosos recuerdos, lluvia eterna que permite vivir.